Marzo no llegó con grandes sorpresas. Llegó con datos que confirman lo que febrero ya anticipaba. El capital sigue presente en el ecosistema, pero ha cambiado de comportamiento. Menos operaciones, tickets más exigentes y una tendencia que empieza a parecer estructural.

Al mismo tiempo, la salud digital siguió dando señales consistentes. La regulación europea volvió a generar noticias con impacto real para startups. Además, el cruce entre tecnología, seguros y salud sigue produciendo algunas de las rondas más interesantes del continente.

El primer trimestre de 2026 se cierra con más preguntas que respuestas sobre el volumen de capital, pero con ideas más nítidas sobre dónde sigue moviéndose el valor.

¿Sigue habiendo dinero? Sí. Pero se reparte de otra manera

El primer trimestre de 2026 cerró en España con 706,9 M€ en 69 operaciones. El dato suena razonable hasta que se pone en perspectiva: en el mismo periodo de 2025 fueron 1.247,9 M€ en 86 operaciones. La diferencia no es marginal.

Febrero ya había dejado una señal parecida: 138,52 M€ en 23 operaciones, el nivel mensual más bajo en años, con las tres rondas principales concentrando más del 60% del capital total. Marzo confirma que no fue una anomalía puntual. El patrón se repite y se consolida a escala trimestral. Unas pocas operaciones de gran tamaño —en marzo, especialmente en el sector aeroespacial— vuelven a absorber la mayor parte del capital disponible. Mientras tanto, verticales como fintech, ehealth, constructech o proptech siguen activos, pero con tickets más contenidos.

La lectura conjunta de febrero y el primer trimestre apunta en la misma dirección. El capital no ha desaparecido, ha reconfigurado su distribución. Las tesis claras, los modelos con encaje demostrado y los activos con ventaja operativa real concentran el flujo. Los proyectos sin tracción visible enfrentan ciclos de captación más largos y criterios de entrada más exigentes. También hay una señal territorial relevante. Madrid lideró el deal flow de marzo con 10 operaciones, mientras Cataluña mantuvo su peso en salud y energía.

Para founders e inversores, la conclusión práctica es sencilla. Sigue habiendo capital, pero exige más evidencia y mejor argumentación. Para un actor de corporate venture, este entorno refuerza el valor de acompañar con capacidades adicionales que van más allá de la financiación.

El ecosistema busca nuevos nodos: Sevilla gana peso como nodo de conexión entre startups e inversores

Mientras el capital se concentra, el ecosistema español sigue construyendo infraestructura relacional. En marzo, Sevilla acogió la presentación de CTx Tech Experience 2026 Sevilla Hub, un encuentro pensado para conectar startups, empresas tecnológicas e inversores internacionales. La previsión supera los 15.000 asistentes, 1.000 startups y 100 inversores internacionales. El impacto económico estimado supera los 10 M€.

Más relevante que el evento es la tendencia que apunta. El ecosistema español empieza a necesitar nodos activos fuera del eje Madrid–Barcelona.

La propuesta de CTx Tech no es la de un escaparate generalista, sino la de un espacio orientado a compañías B2B con foco en tecnología, digitalización, industria e inteligencia artificial aplicada a grandes empresas. El valor está en el matchmaking real entre startups, corporates e inversores, no en la visibilidad superficial.

Desde la prespectiva de GCO Ventures, este tipo de eventos importa porque refuerza una visión del ecosistema donde no solo cuentan las rondas cerradas, sino también los entornos donde se forman los acuerdos que preceden a esas rondas: pilotos, partnerships, coinversiones y relaciones comerciales con corporates que pueden acelerar la validación de un modelo antes de que llegue el capital institucional.

Europa ataca la fricción societaria: llega EU Inc., y es más relevante de lo que parece

El 18 de marzo de 2026, la Comisión Europea presentó EU Inc., una nueva figura societaria armonizada para toda la Unión Europea, enmarcada en el llamado 28º régimen. La implicación práctica es relevante. Cualquier empresa podría constituirse digitalmente en menos de 48 horas y por un máximo de 100 euros, con reglas homogéneas en todos los estados miembros y con acceso a instrumentos modernos de financiación.

Lo que convierte esto en una noticia estratégica para el ecosistema es la escala del problema que intenta resolver: la fragmentación jurídica de Europa.

Actualmente, una startup que opera en varios países de la UE debe gestionar estructuras societarias distintas, costes notariales dispares, plazos variables y requisitos de cumplimiento específicos en cada mercado. EU Inc. no elimina todos esos obstáculos de golpe, pero reduce la fricción de entrada: la constitución y el marco legal de base.

Si el marco avanza legislativamente, podría reducir costes de expansión y simplificar la operativa de startups y scaleups con vocación paneuropea. No resuelve el problema de escala del ecosistema, pero puede rebajar una parte importante de la fricción estructural que hoy frena el crecimiento internacional de compañías que, por tesis y por modelo, deberían operar en varios mercados a la vez.

En salud digital, la IA deja de ser tendencia para convertirse en el requisito de partida para captar capital

Si febrero mostró que el compliance había dejado de ser un coste para convertirse en producto, marzo dejó otra señal igual de clara en salud. La IA aplicada a procesos clínicos concretos ya no es un diferencial, es el punto de partida. Las startups de healthtech que atraen inversión en España no hablan de «aplicar IA a la salud» en abstracto. Hablan de resolver problemas específicos dentro del sistema sanitario: diseño de ensayos, cirugía asistida, gestión hospitalaria, diagnóstico preventivo.

El 4YFN 2026 en Barcelona funcionó este año como uno de los mejores termómetros de esa transformación. La cobertura de Disruptores recogió cómo varias startups con propuestas concretas en cirugía, ensayos clínicos, asistencia y gestión sanitaria ocuparon los primeros planos del evento. No hubo grandes titulares de «IA va a revolucionar la medicina»: hubo soluciones a problemas medibles, con cliente identificado y fricción real que resolver.

El caso más concreto e ilustrativo de esa tendencia fue Biorce, ganadora de los 4YFN26 Awards. La compañía barcelonesa no propone una capa superficial de inteligencia sobre datos clínicos. Propone algo mucho más preciso. Su plataforma automatiza y optimiza el diseño y la ejecución de ensayos clínicos, uno de los procesos más caros, lentos y propensos a errores de toda la cadena biomédica. Como recordó su CEO en la entrevista de 4YFN, llevar un fármaco al mercado puede tardar entre 10 y 15 años y superar los mil M$, y una parte relevante de ese coste viene de ineficiencias en documentación, diseño de protocolos y gestión de modificaciones.

Biorce no es una excepción dentro de 4YFN. Es la expresión más visible de una tendencia más amplia. La IA en salud encuentra una vía especialmente clara de tracción y capital cuando entra en procesos críticos, regulados y medibles de la cadena. Cuando resuelve algo que sin tecnología sería más lento, más caro o directamente inviable.

Femtech y prevención: la healthtech española gana profundidad científica

En el margen de ese mismo ecosistema, una iniciativa mucho más temprana apunta en una dirección igualmente relevante. BASE4 Biosciences, una spin-off del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, trabaja en una aproximación que combina análisis de sangre e IA para estimar la edad biológica femenina y anticipar riesgos de enfermedad antes de que aparezcan síntomas clínicos.

Todavía no es una gran ronda ni un producto escalado. Pero sí es una pieza útil para entender por dónde se está sofisticando la propuesta healthtech española en las verticales de femtech y medicina predictiva. Más ciencia, más biomarcadores, más IA aplicada a prevención y menos enfoque reactivo sobre enfermedad ya declarada. El valor no está en el volumen financiero todavía, sino en la señal de que hay base científica suficiente para construir propuestas relevantes en ese cruce, con potencial de encaje en modelos de atención más personalizada y preventiva.

Insurtech y fintech: el valor sigue desplazándose hacia quien automatiza con criterio

En el cruce entre fintech, insurtech y tecnología, marzo dejó dos señales complementarias.

La primera viene de España. TaxDown captó 4 M€ para acelerar crecimiento, ampliar equipo tecnológico y desarrollar nuevas soluciones basadas en IA. La compañía, especializada en fiscalidad digital, supera ya los 4 millones de usuarios, trabaja con más de 500 empresas y cerró 2025 con más de un 100% de crecimiento interanual y rentabilidad. El interés de la operación no está en quién financia, sino en qué tipo de compañía sigue captando capital: una fintech con foco muy concreto, métricas operativas sólidas y automatización aplicada a una tarea compleja, recurrente y con alta propensión al error humano. Para founders, es una prueba de que el mercado sigue premiando eficiencia convertida en negocio. Para corporates e inversores, es una señal de que las soluciones especializadas con producto probado siguen encontrando espacio, incluso en un entorno más exigente.

La segunda señal llega desde Francia. Alan levantó 100 M€ en marzo, alcanzó una  valoración superior a 5.000 M€ y cerró 2025 con 785 M€ en ingresos recurrentes, rentabilidad en su mercado principal y más de un millón de usuarios en Europa. Pero más que la ronda, lo interesante es el producto que está escalando. Alan integra en una única plataforma digital el seguro de salud, los servicios de prevención y bienestar y los sistemas de retribución flexible que muchas empresas utilizan para ofrecer beneficios sociales a sus empleados. Sobre esta base, ha construido una propuesta que une cobertura sanitaria, experiencia digital y automatización inteligente con una lógica clara: reducir la fricción administrativa que rodea al seguro sanitario y mejorar de forma real su relación con el usuario. No vende solo una póliza digital: vende un modelo donde la tecnología hace más útil, más accesible y gestionable algo que históricamente ha sido opaco y costoso de navegar.

La señal de fondo es la misma en los dos casos: en fintech e insurtech, el capital sigue dirigiéndos hacia compañías que automatizan con inteligencia procesos donde hay fricción real, coste elevado y cliente con problema concreto. La narrativa tecnológica sola ya no es suficiente. Lo que funciona es tener un problema claro, una solución que lo resuelve con medida y un modelo económico que aguanta.

Europa también moderniza su infraestructura: del core financiero al cómputo de IA

Dos noticias del último tramo de marzo apuntan en la misma dirección, pero desde ángulos diferentes: Europa está invirtiendo en la infraestructura que hará posible la siguiente capa de innovación tecnológica.

Por un lado, Upvest levantó 125 M$ para reforzar su plataforma API de inversión, que ya presta servicio a más de 30 instituciones financieras y procesa más de 100 millones de órdenes anuales. Su propuesta es clara: ayudar a bancos, brokers y gestores de patrimonio a renovar sistemas heredados y lanzar productos de inversión con menos fricción operativa. No es una noticia de gran consumo, pero sí una señal sobre cómo está evolucionando el mercado de servicios financieros regulados. El valor se desplaza hacia la capa de infraestructura que simplifica cumplimiento, operaciones y despliegue de producto. Para compañías B2B con propuesta difícil de replicar en sectores regulados, esa tendencia crea espacio.

Por otro, Mistral AI anunció el 30 de marzo una ronda de 722 M€ para construir su primer gran centro de datos cerca de París. La operación va más allá de una ronda grande, es una declaración sobre la ambición tecnológica europea. La tesis de Mistral no es solo competir en modelos de lenguaje, sino en la base industrial y computacional que los sostiene. Para quien construye soluciones de IA en sectores regulados —salud, seguros, finanzas—, esa infraestructura propia importa porque es la que determinará qué capas de tecnología serán accesibles desde Europa, con qué condiciones de soberanía de datos y con qué nivel de dependencia de proveedores no europeos.

Lo que deja marzo

Marzo cerró con cuatro señales conectadas entre sí.

Primera: la selectividad del capital no es una crisis temporal, sino una reconfiguración duradera que beneficia a quienes construyen con claridad de tesis y métricas reales.

Segunda: la salud digital con IA madura hacia la especialización, y los proyectos que atacan flujos críticos y regulados son los que captan mayor atención inversora y reconocimiento de mercado.

Tercera: el cruce entre tecnología, seguros y finanzas sigue siendo uno de los espacios más fértiles, especialmente para compañías que combinan automatización, experiencia de usuario y encaje en procesos complejos.

Cuarta: Europa está construyendo infraestructura, societaria, financiera y tecnológica, lo que a medio plazo puede cambiar las condiciones de base para escalar desde aquí.

El ecosistema no está estancado. Está aprendiendo a moverse con más rigor. Y en ese entorno, las tesis claras, los problemas difíciles y los equipos con capacidad de ejecución siguen siendo la mejor moneda de cambio.

Vuelve el próximo mes para más análisis sobre noticias y tendencias en venture capital, startups y los sectores donde GCO Ventures construye e invierte.