Febrero ofreció una lectura poco habitual. Los sectores con mayor carga normativa —salud, seguros, dispositivos médicos— concentraron las rondas más relevantes del mes. No a pesar del marco regulatorio, sino, en varios casos, como consecuencia directa de él. El AI Act, el MDR europeo y la presión del compliance están dejando de operar como restricciones externas. Se están consolidando como criterios de inversión. El resultado es que la complejidad regulatoria, bien interpretada, está generando categorías de negocio que antes no existían.
¿Dónde está el dinero cuando los titulares dicen que no hay?
España cerró febrero con 138,52 M€ en 23 operaciones. Es el nivel más bajo en los últimos años. El top 3 de rondas concentró más del 60% del capital total.
A escala europea, el panorama fue más dinámico. Se registraron 7.800 M€ en 296 operaciones. Esto supone un 11,7% más en número de deals respecto a enero.
La lectura conjunta es clara. El capital no ha desaparecido, ha cambiado su distribución. En un entorno más selectivo, las tesis claras y los activos con ventaja estructural concentran el flujo. Los proyectos sin tracción demostrada enfrentan ciclos de fundraising más largos y criterios de entrada más exigentes.
El CVC europeo gana peso como parte cada vez más visible del mercado
Sifted documentó que los vehículos de corporate venture capital (CVC) participaron en más de 1.400 operaciones de equity en Europa durante 2025, con 84 firmas realizando al menos tres inversiones.
En paralelo, el Corporate Partnership Programme del EIC (Consejo Europeo de Innovación) ha facilitado más de 100 acuerdos de negocio entre startups y corporaciones como BMW, L’Oréal o Telefónica desde 2017.
El valor diferencial del CVC respecto al venture capital financiero no es abstracto. Se concreta en mayor acceso a entornos corporativos relevantes, validación sectorial y ejecución en tiempo real. También permite impulsar pilotos diseñados con lógica de negocio y potencial integración comercial. En sectores regulados, este acompañamiento a la startup tiene un impacto directo. Reduce el tiempo entre validación y adopción, un factor que condiciona la viabilidad del modelo. En verticales como salud, seguros o servicios funerarios, ese acompañamiento puede convertirse en un factor muy relevante para acelerar la entrada al mercado.
En salud digital, el compliance ha dejado de ser un coste para convertirse en producto
Tres rondas de febrero apuntan en la misma dirección: Biorce (Barcelona) captó 52,5 M$ para aplicar inteligencia artificial (IA) a ensayos clínicos; Flinn (Viena) sumó 20 M$ para automatizar calidad y compliance en medtech; y Klaris (Londres) cerró 1 M$ en pre-seed para gestión normativa de fabricantes de dispositivos médicos. En los tres casos, el valor no está en el producto clínico visible, sino en la capa de eficiencia operativa y regulatoria que lo sustenta. En un mercado condicionado por el Reglamento de Dispositivos Médicos (MDR) europeo y la AI Act, las plataformas que reducen fricción regulatoria emergen como categoría de inversión propia. No actúan como servicios complementarios sino como estructura necesaria.
Petcare e insurtech se encuentran, y la póliza deja de ser el único producto
Lassie (Suecia) cerró una Serie C de 75 M$ con respaldo de Balderton Capital y Felix Capital para escalar su plataforma de seguro y cuidado preventivo para mascotas en Europa. En paralelo, General Magic captó 7,2 M$ para mejorar la experiencia del cliente en momentos críticos del ciclo asegurador, y la inversión global en insurtech superó los 1.000 M$ en febrero, con la IA como tesis dominante.
Desde la perspectiva de GCO Ventures, esta convergencia es estructural. El valor deja de concentrarse solo en la póliza. Se desplaza hacia la capacidad de integrar protección, servicio y conocimiento del cliente de forma más continua. Para operadores con base aseguradora, este cambio define dónde se construirá valor en los próximos años.
Febrero deja una lectura de mercado que merece atención. Mayor selectividad del capital y más peso de la ejecución en sectores complejos. El ecosistema no está en crisis de ideas. Refleja un proceso de maduración en el que la claridad de tesis y la capacidad de operar en entornos regulados pesan más que la narrativa. La señal de fondo apunta a una mayor preferencia por problemas complejos y modelos con barreras reales de entrada.
Desde la visión de GCO Ventures, esta tendencia refuerza un criterio operativo. En sectores regulados, el valor no reside solo en la propuesta visible al cliente, sino también en las capas de operación, validación e integración que la hacen posible.
Vuelve el próximo mes para más análisis sobre noticias y tendencias en venture capital, startups y los sectores donde GCO Ventures construye e invierte.